CERAMICA Y ASENTAMIENTO DURANTE LA OCUPACION BELEN - INCA: Una aproximación metodológica

Silvina A. Vigliani *

INTRODUCCION

Las investigaciones acerca de la presencia incaica en el Noroeste Argentino han seguido diversas líneas de analisis las cuales han servido para explorar las distintas facetas de la conquista y poner de manifiesto la complejidad de las situaciones culturales producidas por el Imperio en la región. Unas de las vías analíticas más desarolladas han sido los estudios que combinan cerámica y asentamiento. Aquí nos centraremos en el análisis de las propiedades de la cerámica y su relación con el patrón de asentamiento y sistema de producción agrícola.

La Hoyada de Antofagasta de la Sierra, situada en el extremo sur de la Puna Argentina, debió haber sido un punto importante para los intereses del Imperio (Olivera 1991). La presencia de vestigios incas asociados a los restos de una importante red caminera en la región así lo atestiguan (op. cit., 1991). Entre los sitios con presencia incaica que más se destacan estan La Alumbrera y Coyparcito (figura 1). El primero de ellos, de carácter habitacional y con una importante ocupación Belén (período Tardío) previa, y el segundo, ubicado sobre la saliente de una ladera y de aparente carácter defensivo, parece haber sido construido íntegramente por los incas. Al pie de estos mismos cerros y debajo del Coyparcito se extienden las ruinas de un complejo sistema de explotación agrícola que cubre alrededor de 400 / 450 Has y que denominamos Bajo del Coypar.

La Hoyada de Antofagasta de la Sierra

Este trabajo se inscribe dentro de un proyecto, iniciado en el año 1993, destinado a investigar el sistema agrícola de Bajo del Coypar (1). El mismo persigue dos objetivos principales: a) Estudiar las características de funcionamiento del sistema agrícola prehispánico y b) Establecer la factibilidad de reactivar dicho sistema para ser utilizado por los pobladores actuales.

Centraremos la investigación en el primero de ellos y específicamente en el análisis de las muestras de material cerámico provenientes de los conjuntos de estructuras asociados a los campos agrícolas. A partir de ello intentaremos:

a) Determinar el tipo de relación establecida entre estos conjuntos de estructuras y todo el sistema de producción agrícola y

b) Comprender cómo se inserta este patrón de producción dentro de las estrategias de dominación desarrolladas por el Estado en la región

Pensamos que la cerámica constituyó, en el pasado prehispánico, uno de los bienes más diversificados de la vida cotidiana tanto pública como privada. Básicamente constituía uno de los objetos en forma de contenedor más duros, densos y con una vida útil más larga que otros contenedores como las cestas o las calabazas. Estas propiedades le conferían capacidades únicas como guardar líquidos por tiempos variables, preparar alimentos sobre el fuego o incluso actuar como recipiente para procesar, mezclar o moler diversos elementos; todo esto, sin que se deformara o quemara el recipiente y sin que se escapara el contenido por los agujeros. Todas estas utilidades implicaban una enorme variabilidad y flexibilidad en sus funciones además de crear la posibilidad de nuevos usos. La existencia de este tipo de recipiente, cuya naturaleza confería un amplio rango de usos, iba acompañado de una gran diversidad de formas, tamaños y aspectos físicos y tecnológicos. De esta manera un recipiente que debía ponerse al fuego respondía a determinada forma, tamaño y composición que la hacían resistente al alto nivel calórico. Al mismo tiempo, estas cualidades podían no ser las más apropiadas para cumplir otras funciones, como por ejemplo, almacenar líquidos. Esta última requería, entonces, manejar la combinación de tales factores de una manera que resultara óptima para dicha función. Así, las diversas funciones requerían, en cada caso, que la constitución de la vasija reuniera las propiedades más adecuadas para su función. En muchos casos, sin embargo, era posible que los requerimientos morfo-tecnológicos para cumplir distintas funciones fueran compatibles. Así, vasijas que compartían las mismas características podían estar destinadas a distintos usos. Pretendemos que esta vía metodológica nos ayude a comprender mejor la estructura de un conjunto cerámico recuperado del contexto arqueológico.

Deseamos advertir que los resultados de este trabajo se hallan aún en procesamiento por lo que solo presentaremos la problemática y discutiremos acerca de la vía metodológica utilizada.

OBJETIVOS

Consideramos que el análisis de las propiedades relativas a la composición, conformación y cocción de la vasija nos permitirá determinar las cualidades de la pieza y en segundo lugar, la potencialidad funcional del conjunto. El principal objetivo con respecto al análisis propuesto es:

- Establecer el tipo de relación existente entre las propiedades del conjunto cerámico y el patrón de asentamiento.

Para poder establecer este tipo de relación, primero debemos conocer la estructura del conjunto. En tal sentido, nuesrta meta será identificar si el conjunto representa :

- grupos de contenedores que se distinguen entre sí por sus propiedades combinadas, las cuales hace a cada grupo apto para un uso particular y distintivo o

- un único grupo de contenedores cuyas propiedades combinadas les permita tener un amplio rango de usos o

- grupos que, dadas sus propiedades, puedan cumplir un rango amplio de usos que coexisten con grupos que, por su composición, tienen una aptitud especial para determinado uso.

El hablar de grupos de contenedores y no de piezas individuales implica ser receptivos frente a la variabilidad. Esto significa que un grupo de piezas que puedan ser aptas para una determinada función no tienen que ser necesariamente idénticas. Por el contrario, tendrán ciertas propiedades (forma, tamaño, resistencia al stress mecánico y térmico, porosidad, etc.), que combinadas, las hará más adecuadas para esa función. Sin embargo debemos considerar que esta relación multivariada es altamente compleja si tenemos en cuenta, entre otras cosas, la calidad de la materia prima disponible, la habilidad del alfarero y, por qué no, la decisión individual del ceramista de introducir alguna variante.

Por otro lado, conocer la estructura de un conjunto de material arqueológico a partir de una muestra del mismo permite identificar las tendencias generales que pudieron existir en su contexto de uso. Por lo tanto sea cual sea la estructura que identifiquemos, debemos asumir sus límites como entes flexibles y no rígidos. Así, las tres opciones citadas distiguen las tendencias que pudieron existir con respecto a la manufactura y uso de la cerámica en asociación directa con el patrón de asentamiento y producción

EL SISTEMA AGRICOLA DE BAJO DEL COYPAR

Existe un complejo conjunto de vestigios arqueológicos que se ubican siguiendo la ladera inferior de los Cerros del Coypar, al frente en lo que corresponde a la terraza aluvial del Río Punilla y al sur coincidiendo con la presencia de abanicos aluviales, conos de deyección y taludes. Estos vestigios corresponden a estructuras agrícolas, habitacionales, funerarias y de funcionalidad aún indeterminada (figura 2).

bajo del Coypar

Denominamos Bajo del Coypar I al reticulado irregular de estructuras de aparente funcionalidad agrícola. Dentro de este conjunto se identificaron dos sectores que presentan una capacidad diferencial para ser regados artificialmente. El primer y más amplio sector (397 Has. ) corresponde a la terraza aluvial y limita al este con la margen del río Punilla .Toda la superficie esta cubierta por estructuras rectangulares e irregulares limitadas por elevaciones de terreno de 50 cm. de alto (bordos). El segundo sector, que abarca unas 33 Has. , esta cubierta por cuadros de cultivo construidos en piedra y presenta, en la ladera norte del cerro, una serie de escalonados de piedra que contienen derrumbes y facilitan el recorrido del canal de riego. El mismo corre siguiendo la ladera en una dirección aproximada n / s.

En una saliente del faldeo e inmediatamente relacionado con los campos esta el conjunto que denominamos Bajo del Coypar II (Plano 1). Este estaría compuesto por un grupo de estructuras que, en algunos de los casos, afectan planta de Rectángulo Perimetral Compuesto. El canal atraviesa al sitio por el sector oeste.

Otro conjunto de estructuras de menores dimensiones y atravesado por el mismo canal de riego se encuentra a 1 km. al norte del anterior y lo denominamos Bajo del Coypar III. El último conjunto detectado hasta el momento, Bajo del Coypar IV, se ubica a 1 km. al norte del anterior. También aquí el canal atravesó o fue adyacente al conjunto estructural. En ese caso el conjunto se encuentra muy alterado debido a la existencia de un puesto agrícola actual.

Un párrafo aparte merece la mención del antiguo canal de riego. El mismo se extiende desde el Arroyo Los Colorados hasta el abanico aluvial de la Coypa por un tramo de 3700 metros. Presenta un gradiente medio de 0,37 %, un ancho que varía entre 1 y 1,20 m y en algunos sectores alcanza hasta 10 metros de desnivel relativo con respecto al nivel aterrazado y los conos aluviales. (Tchilinguirian y Barandica 1994)

LA OCUPACION INCA EN LA HOYADA DE ANTOFAGASTA DE LA SIERRA

Area de estudio

El departamento de Antofagasta de la Sierra esta ubicado al NO de la provincia de Catamarca, en el sector más meridional de la Puna Argentina. Se trata de un desierto de altura recorrida por numerosas cadenas montañosas y su red hidrográfica depende casi exclusivamente del régimen de deshielo (noviembre a marzo) y de las aguas subterráneas. Las precipitaciones son de régimen estival (diciembre a marzo) con una gran amplitud térmica y baja presión atmosférica. Se trata de un bolsón fértil que corresponde a una cuenca hidrográfica endorreica. El área que nos ocupa se ubica en el fondo de cuenca con una altitud de 3450 a 3500 msnm.(Olivera 1989, 1991)

Vestigios arquitectónicos Inca

Los sitios que más se destacan son, como mencioné anteriormente, La Alumbrera, ocupado desde épocas preincaicas, y Coyparcito, de posible construcción imperial. Además de estos, existen otras evidencias arquitectónicas y / o ergológicas que podrían tener relación con los momentos de ocupación incaica en la región.

La Alumbrera ocupa varias hectáreas y se distribuye al pie del volcán Antofagasta. Esta cubierto de construcciones de piedra basáltica y rodeado parcialmente por un muro de circunvalación. Las técnicas constructivas difieren pudiendo involucrar variantes cronológico - culturales. Dentro del asentamiento se destaca un sector central que, por el aprovechamiento estratégico de su ubicación y su calidad constructiva, parece estar asociado directamente a la ocupación incaica del sitio.

Por otro lado, Coyparcito se ubica sobre una saliente de la ladera oriental de los Cerros del Coypar y a unos 100m sobre el nivel de base de los mismos. Esta constituida por una doble hilera de murallas de aparente carácter defensivo que encierra recintos circulares e irregulares. En el sector más alto y más protegido del sitio se observa un aplanamiento artificial sobre el que parece haberse construido un rudimentario RPC.

Dentro del material recogido se han detectado tipos asimilables a cerámicas Belén, Santa María, Inca y otras entidades tardías del NOA.(Olivera y cia. 1994)

Características generales de la arquitectura de Bajo del Coypar

El conjunto que denominamos Bajo del Coypar II, ubicado en una saliente del faldeo de los Cerros del Coypar, se compone de un grupo de estructuras (plano 1). En su parte central y más elevada (sector II y III) , un muro perimetral rodea, parcialmente, el conjunto de estructuras. En algunos casos las estructuras aparecen adosadas al muro, mientras que en otros (sector II) es posible que constituyan un RPC actualmente muy destruído.

La situación del conjunto en el espacio topográfico permite distinguir al menos tres sectores. En primer lugar y en el sector más elevado se concentran tres estructuras o unidades simples, dos rectangulares de no más de 20 m2, contiguas entre sí y adosadas al muro perimetral, y una circular de 1,50 m de diámetro. Este sector, denominado sector III, reúne la mejor visión sobre el resto del conjunto además de las únicas unidades discretas presentes en el área Estas presentan una construcción un poco más cuidada y al parecer, más maciza que el resto. Sus muros tiene una base sólidamente constituída formada por grandes bloques y siguiendo una doble hilera con relleno de ripio. El resto de los sectores (sectores I, II y IV) son espacios de mayores dimensiones subdivididos en algunos casos (sector II y IV) por muros simples y de factura descuidada.

El sector II ubicado al sur y a un desnivel aproximado de 2m por debajo del sector anterior pero contiguo al mismo, presenta un espacio más amplio aunque subdividido en cuatro subsectores por la presencia de una serie de muros internos que afectan planta de RPC. Cabe destacar que el estado de deterioro de todo el conjunto hace difícil determinar exactamente la prolongación de los muros, las características y en muchos casos la existencia de los muros como tales. Lo mismo ocurre al querer establecer la presencia de accesos, las vías de circulación, la altura de los muros, etc.

El sector IV ubicado al norte de los anteriores aunque directamente asociado a los mismos, se encuentra a un desnivel aún mayor de aproximadamente 5 m por debajo del sector III. Este sector afecta una planta rectangular de aprox. 200 m2 pero esta dividida en dos partes por una construcción de adobe, que encierra una de ellas (Recinto b) y del cuál solo sobrevive una pequeña porción. Es posible que este sector haya formado parte, antes de la construcción de adobe, de la línea de cuadros de aparente funcionalidad agrícola que se distribuyen inmediatamente por debajo del sitio, bordeando la ladera de los Cerros del Coypar.

Al parecer todo el conjunto esta construido sobre un afloramiento del periodo terciario constituido por una arenisca amarillenta y blancuzca bastante disgregable

En estos tres sectores y respetando las subdivisiones internas, se realizaron recolecciones del material de superficie (cerámico y lítico) y se comenzó a excavar en dos de los sectores: recinto b del sector III y recinto b (adobe) del sector IV.

Aproximadamente a unos 20 m al sur de este conjunto, al pie de la ladera y asociado directamente al escalonado de piedra de los campos de cultivo esta el que denominamos sector X. Este sector presenta estructuras subterráneas que podrían corresponder a tumbas saqueadas. Aquí también se realizó una recolección del material de superficie en un área delimitada arbitrariamente por una franja de 6 m por 21 m perpendicular a la pendiente de la ladera.

REGISTRO ARQUEOLOGICO DE SUPERFICIE

Las recolecciones realizadas en los tres sectores mencionados proporcionaron una alta densidad de material por unidad de superficie.

Comenzando con el material lítico, la materia prima predominante es la cuarcita con una alta representación en comparación con el basalto y la obsidiana. La cuarcita se presenta en forma de lascas primarias y secundarias, núcleos, percutores e instrumentos grandes en general. Cabe mencionar la presencia de una importante fuente de cuarcita cercana al sitio y asociada a evidencias de manufactura lítica (Olivera y cia. 1994). Por otra parte, se registraron restos de morteros y manos de moler fragmentadas, particularmente en el sector IV.

En cuanto a la cerámica, contamos con muestras provenientes tanto del sector de campos como de los conjuntos de estructuras de la ladera (Olivera y cia. 1994). Los mismos determinaron la presencia de tipos correspondientes a momentos tardíos del proceso cultural (Belén, Santa María, Inca, etc.). Sin embargo se observaron diferencias significativas en la composición de las mismas, a saber:

- Un dominio general de la cerámica ordinaria y tipos Belén

- Un aumento significativo de los tipos Santa María e Inca en los conjuntos de estructuras de la ladera

En el caso de la cerámica decorada los resultados mostraron un dominio permanente de los tipos Belén N/R en todo el sector de producción agrícola (60/65%) y algo mayor en Coyparcito/La Alumbrera (80/85%). Los tipos Belén N/Natural y N/Marrón rojizo se daban en todos lados pero más aleatoriamente. El tipo N/Ante pulido solo apareció en Bajo del Coypar I y II mientras que el N/Rojo inciso, muy escaso en todas las muestras, aumenta su porcentaje en los sitios III y IV.

La cerámica Santamariana aparecía en segundo lugar aunque su distribución era más variada, siendo más escasa en La Alumbrera y Coyparcito y más estable en los sectores de Bajo del Coypar

En el sitio La Alumbrera se agrupaban diferentes tipos de Inca provincial (Belén Inca, Diaguita Inca, Yocavil Policromo, Inca Pakajes, etc.) y algunos fragmentos cuzqueños (Inca Rojo y Ante, Cuzco Policromo). La cerámica incaica y santamariana se daban en una relación estable y proporcional aunque de manera invertida en dos conjuntos de sitios. La primera superaba a la segunda en Bajo del Coypar IV, Coyparcito y La Alumbrera, mientras que la segunda lo hacía sobre la primera en Bajo del Coypar I, II y III. En este último caso se hacía muy sugestivo dado que era el único tipo con asociación directa al área de producción agrícola

Estos resultados abrieron la puerta a nuevos interrogantes relacionados con aspectos funcionales y/o socio-políticos de la organización incaica en la localidad de Antofagasta de la Sierra. Al mismo tiempo la presencia de mayores porcentajes de cerámicas no Belén (con predominio de la cerámica santamariana) en sectores asociados a la producción agrícola llevan a cuestionarse acerca de las características organizacionales del Imperio con respecto a la presencia de grupos foráneos encargados de la producción local. En este sentido, es fundamental descifrar las características del sistema de producción agrícola de Bajo del Coypar, tanto en lo que respeta al tipo y escala de la producción como a la articulación de los espacios y materiales involucrados. Esto último refiere tanto a los productos como a los productores interactuando ambos con el espacio productivo.

La extensión de este espacio de producción agrícola de más de 400 Has incluye una serie de vestigios arqueológicos directamente asociados tales como a) el sistema de cuadros de cultivo construidos en piedra basáltica y siguiendo la base de los cerros, b) el sistema de canales, que los conecta y permite, así, ampliar el espacio productivo, y c) los conjuntos de estructuras que se ubican a lo largo del mismo y a una distancia de 1 km entre sí (Bajo del Coypar II, III y IV).

Los interrogantes que surgen son diversos: ¿ qué tipo de actividades se llevaban a cabo dentro del espacio construido? ,éstas actividades ¿ estaban relacionadas con distintos pasos dentro del proceso productivo como el procesamiento y/o almacenamiento de los recursos cultivados? ¿ se desarrollaban actividades paralelas (tal vez estacionales) como la producción artesanal? y si era así ¿en qué escala se daban?. Por otro lado ¿ se utilizaban estos espacios como lugar de vivienda?. Estas cuestiones nos llevan a plantear los siguientes supuestos:

- Los conjuntos de estructuras que denominamos Bajo del Coypar II, III y IV habrían albergado de manera estacional o temporaria a los productores y/o administradores de las tareas agrícolas. ( La ocupación podía ser estacional dependiendo del ciclo de crecimiento de las especies cultivadas)

- En estos espacios se llevarían a cabo actividades domésticas de cocina, almacenaje, albergue y posiblemente manufactura cerámica en una escala que permitiera satisfacer las necesidades de los productores residentes.

- También se desarrollarían actividades de procesamiento de productos agrícolas en una escala que superaba las necesidades básicas requeridas por el grupo residente, dada la relación directa con el sector de campos y la inversión de energía que el mismo implica

Estos supuestos sugieren la existencia de grupos productores que residían, quizás temporariamente, en estos espacios controlando el canal de riego y con ello la distribución del agua al sector de los campos (particularmente a aquellos que no podían ser regados desde el bajo - sector 2 Bajo del Coypar I)

Una vez definida la problemática, pensamos que una vía de análisis que apunte a entender las propiedades del conjunto cerámico y su asociación contextual de asentamiento es un buen punto de partida. Esto nos conduce a plantear las hipótesis de trabajo y su discusión.

HIPOTESIS E IMPLICANCIAS

- Sostenemos que en el conjunto de estructuras asociado a los campos, Bajo del Coypar II, se llevaron a cabo actividades específicas de manera reiterada y con una intensidad relativamente alta. Por lo tanto, la estructura de las muestras será heterogénea con subsectores internamente homogéneos. De éstos últimos se sugiere que:

- Un gran número de vasijas se habrían utilizado para procesar los recursos cultivados.

- Un grupo de vasijas habría sido usado para almacenar líquidos por cortos períodos de tiempo.

- Consideramos, además, que se realizaban diversas actividades domésticas a una intensidad normal. Así, la estructura heterogénea de las muestras será mayor a expensas de los subsectores internamente homogéneos.

Lo anterior implica que dentro de la muestra ciertos patrones se aislarían dada la particularidad que representan. Si se combinan propiedades tecnológicas de la cerámica que presentan las mismas características, que no se presentan de la misma manera en al resto y que además esta combinación única se repita reiteradamente, se generan patrones. Estos estarán representando un tipo de vasija cuya conjunción de propiedades las hace óptimas para determinada función Si bien es esperable encontrar, dentro de un patrón cultural dado, un grado relativamente bajo de variabilidad en la composición de las piezas; pensamos que si centramos la atención en aquellas propiedades que puedan ser claves y en sus combinaciones, podremos, al menos, intentar aislar patrones. Si el resultado fuera negativo, no implicaría necesariamente que el conjunto es homogéneo o que solo presenta diferencias aisladas. Podría significar también que las propiedades escogidas no fueran las apropiadas para hurgar en la variabilidad.

Tanto P. Rice (1987) como O. Rye (1981) describen en sus respectivos trabajos, los correlatos arqueológicos que se deberían encontrar en piezas destinadas a distintas funciones. De acuerdo a sus predicciones las implicancias relativas a las hipótesis propuestas serían:

- Si se llevaban a cabo de manera reiterada actividades de procesamiento o preparación del alimento sin exposición al fuego, las vasijas tenderían a ser resistentes al stress mecánico, con paredes relativamente gruesas, ordinarias y densas; con un tratamiento de superficie que priorice la practicidad en el sostén haciéndola rugosa, como el estriado o corrugado, y una decoración prácticamente nula. El uso reiterado, como ser revolver, raspar, mezclar y moler o triturar, dejarían marcas en la superficie como la abrasión o el raspado. Las áreas que más probablemente tengan estas marcas serían la base interior, los lados internos (especialmente la sección baja del cuerpo) y la base externa (por el roce continuo contra la superficie en la que apoya)

- Si se daban actividades de preparación del alimento con exposición al fuego, las paredes tenderían a ser delgadas para conducir mejor el calor y sin ángulos para otorgar resistencia al shock térmico. La pasta debería ser de textura ordinaria y relativamente porosa, con inclusiones de baja expansión térmica. La superficie sería rugosa con decoración casi nula. El uso sobre el fuego dejaría manchas de hollín o ennegrecimiento en la superficie externa.

En ambos casos tenderían a ser formas no restringidas.

- Si parte de las vasijas estaban destinadas a almacenar líquidos por períodos cortos de tiempo, es posible que las paredes sean relativamente gruesas para mantener la humedad y aumentar la estabilidad. La porosidad (no en extremo) sería una ventaja para mantener el agua fresca aunque solo por períodos cortos. No obstante podrían presentar algún tratamiento que reduzca la permeabilidad prefiriendo evitar la pérdida de agua. El tratamiento de superficie puede ser variable pudiendo estar decoradas o tener superficie rugosa si es que deben ser transportadas. Las formas deberían ser, en general, cerradas y con asas para su mejor manipulación y con bases planas y firmes para asegurar la estabilidad

DISCUSION

Propiedades de la cerámica

Las vasijas cerámicas no son otra cosa que contenedores en su sentido más palpable aunque no por ello son necesariamente objetos pasivos. Ellos, tal como dice P. Rice (1987: 208), pueden incrementar la utilidad de sus contenidos tanto al prolongar su vida como al favorecer diversos tipos de energía al permitir transformar o transportar a los mismos. Por lo tanto, si hablamos de las funciones que las vasijas pueden cumplir, estas pueden ser agrupadas en tres clases: almacenaje, procesamiento y transporte. Son varios los factores y/o propiedades que pueden intervenir a la hora de definir la función de un contenedor: 1) si los contenidos son líquidos o secos, 2) si son calientes o fríos, 3) la frecuencia en el acceso o movimiento hacia adentro o hacia fuera de los contenidos, 4) duración de los episodios de uso (especialmente en el almacenaje) y 5) distancia (en el transporte). Sin embargo esto no quiere decir que exista una relación estrecha y restringida entre las variables que puedan definir una función específica ya que ninguna variable preside directamente la otra. La naturaleza de los materiales, los métodos y técnicas de cocción y las funciones mismas de las vasijas son variables que se combinan dentro de una causalidad multivariada. Es cierto que muchas vasijas pueden cumplir múltiples funciones incluso aquellas destinadas a un uso en particular. No obstante la combinación de esas variables, y principalmente la naturaleza de esa combinación, conlleva propiedades físicas que aseguran que la vasija pueda cumplir de manera óptima con una función particular. En tal sentido, Rye (1982: 26) menciona una serie de opciones que los alfareros tienen para producir vasijas con propiedades apropiadas para diferentes funciones. Estas serían: 1) usar diferentes materiales y técnicas de cocción para cada tipo, 2) Usar los materiales mas apropiados para cada tipo, reconociendo que las piezas destinadas para otros propósitos no tendrán las propiedades óptimas o 3) usar los mismos materiales para todas las clases de vasijas, escogiendo aquellas que ofrecen una mejor respuesta. De acuerdo con Rye, la segunda es la alternativa que más predomina entre los alfareros tradicionales, aunque la primera también ha sido observada.

Los correlatos forma - función son una línea de evidencia muy comúnmente utilizada en los estudios sobre cerámica Sin embargo, estos deben ser complementados con otros enfoques para poder inferir y entender la función de la cerámica. Uno de esos enfoques es el que Bronitsky denomina ciencia de los materiales, el cual lo define, citando a Cohen (Cohen 1980: XII), como "la generación y aplicación de conocimiento relacionando la composición, estructura y procesamiento de los materiales con sus propiedades y usos". Este enfoque ha cobrado relevancia en los últimos años, particularmente entre los arqueólogos interesados en el estudio del contexto cultural de producción y uso de la cerámica. En este sentido, Bronitsky aborda el estudio de la cerámica desde dos perspectivas. Desde la del ceramista, considera que hay tres factores que son importantes: la plasticidad de la arcilla, la laborabilidad de la misma y las características físicas de la pasta. Las dos primeras son importantes en el proceso de fabricación, mientras que la última lo es en lo relativo al uso del producto terminado. Desde la perspectiva del consumidor, en cambio, concentra la atención en el estudio de la durabilidad de una vasija con relación a su uso. ¿Por qué o bajo qué condiciones fallan las vasijas? Algunas vasijas ¿son más resistentes a las tensiones asociadas al uso que otras?, ¿en que medida el ceramista diseña piezas para que aguanten tensiones específicas? Las contribuciones que los estudios sobre resistencia mecánica pueden dar son de una gran relevancia.

Es por eso que a la hora de saber por qué y para qué las vasijas eran como eran, primero hay que saber cómo eran. En este sentido podemos decir que reúnen determinadas propiedades logradas a partir de la combinación de una serie de variables y destinadas a cumplir satisfactoriamente con los requisitos impuestos por una o varias funciones. Estas propiedades pueden dividirse en dos grandes grupos, las relacionadas con la forma de la pieza y las que obedecen a la composición de la pasta. Prudence Rice distingue cuatro propiedades de uso de la cerámica que están directamente relacionadas a la forma. Estas son: capacidad (depende del tamaño), estabilidad (resistencia a tumbarse), accesibilidad del contenido (determinada por el orificio de la vasija) y facilidad de transporte (producto de la forma, tamaño, peso y capacidad de asir la pieza). Una quinta propiedad sería la durabilidad (relativo a la forma de una pieza que, al usarse, no afecte la vida útil de la pieza).

La capacidad de una vasija para un uso particular no se determina solo por la forma de la pieza sino que comienza con la selección y la manipulación de las materias primas. A través de estudios etnográficos se ha podido constatar el uso de diferentes arcillas e inclusiones para los distintos usos de la cerámica. De esta manera, la química, la mineralogía, la granulometría y las cantidades relativas de arcillas e inclusiones combinadas de diversas formas, son la base de la variabilidad en las propiedades relacionadas con el uso de cualquier cerámica Estas, como dice Rice, pueden ser modificadas a través de los procesos de manufactura y según la habilidad del ceramista Así, tanto las materias primas como la preparación de la arcilla, la formación, secado y cocción de la vasija pueden estar dirigidos a la meta de crear un objeto útil.

Se pueden distinguir cinco propiedades que relacionan la composición, conformación y cocción de la vasija con el uso. Estas son: 1) grosor, 2) resistencia al stress mecánico, 3) comportamiento térmico, 4) porosidad / permeabilidad y 5) tratamiento de superficie (ésta última propiedad no esta directamente relacionada a la composición pero será tratada como tal ya que afecta al uso de la vasija). Todas estas propiedades estarán influenciadas por las decisiones que los ceramistas hacen en el momento de manufacturar la vasija.

Consideraciones sobre el tratamiento de las muestras

La metodología esta centrada en el análisis de las muestras de material cerámico recuperados en superficie y en estratigrafía del sector agrícola de Bajo del Coypar.

Dado que estas muestras están formadas en su totalidad por fragmentos (con un bajísimo porcentaje de las partes que pueden ser indicadoras de la forma como bordes y bases) el análisis estará centrado en las propiedades relacionadas con la composición.

Por otro lado, se considerará las muestras en su conjunto sin distinguir entre decoradas y no decoradas dado que todas las vasijas, en tanto contenedores, son capaces de cumplir alguna función o utilidad: la de contener algo. Sin embargo, comúnmente se usan los términos utilitaria, funcional o de subsistencia en contraposición con la que denominamos cerámica no utilitaria, ceremonial, de elite o para propósitos específicos u ostentación. Esta división a priori, si bien puede ayudar a los fines prácticos de una investigación, tiende a favorecer la simplicidad sobretodo si tratamos de establecer las actividades desarrolladas en un lugar. En primer lugar, porque la cerámica "utilitaria", para cocinar o servir comida, puede también estar en una situación de exhibición y, por lo tanto, estar decorada. El alfarero, simplemente, puede querer demostrar su habilidad para proveerse de utensilios y al mismo tiempo, adornar su casa. En segundo lugar, porque existe una amplia gama de combinaciones de variables morfotecnológicas que acompañan a las vasijas decoradas, como degradé en la calidad de los diseños ("soporte"o preparación de la superficie, tipo y grosor del trazo, calidad y coloración de la pintura, etc.). Por lo tanto una división a priori basada en la decoración restringe la diversidad dada por la combinación de múltiples factores cuyas características las hace óptimas para cumplir determinadas actividades más allá de la presencia o no de decoración. Por otro lado, si bien el estudio del tipo de diseño puede servir, en primera instancia, como marcador cronológico - cultural, podría también posibilitar, en especial si se cuenta con piezas enteras, su uso como marcador funcional. Sin embargo, además de no contar con piezas enteras, el estudio del diseño decorativo de la cerámica prehistórica es mucho más complejo y no será tratado aquí.

EVALUACION FINAL

Dentro del cuadro de situación de la región, el Oasis de Antofagasta de la Sierra debe haber jugado un papel preponderante, tanto por su riqueza en recursos de subsistencia como por su ubicación clave dentro de las vías de circulación en la región.(Olivera 1989). Incluso, el oasis aparece mencionado en todas las crónicas de ruta de arrieros que se dirigían desde el sur hasta la Puna Norte y Bolivia.

Dada la importancia de su situación estratégica dentro del panorama regional, tanto por su conexión geográfica con otras latitudes como por contar con una oferta de recursos adecuada para mantener a una alta población estable, la presencia de la fortaleza del Coyparcito sería una evidencia destacable de la necesidad de un fuerte control interno de la región (Olivera 1994).

Dentro de este panorama, el sistema agrícola de Bajo del Coypar pudo haber cumplido un papel relevante en la región. La energía invertida en su construcción, la alta frecuencia de cerámica foránea en los sectores asociados a los campos en relación a su baja frecuencia en los lugares de habitación y defensa, apoyan la idea de un interés especial por parte del Imperio, en el sistema de producción agrícola local ya sea como alimento o como sostén forrajero para las tropas de llamas. Por otro lado, la alta densidad de cerámica ordinaria asociadas a los conjuntos de estructuras del sistema, dan cuenta de la importancia, en calidad e intensidad, de las actividades que se desarrollaron en la zona.

NOTAS

* Tesista de la carrera de Antropología orientación Arqueología. Integrante del Proyecto Arqueológico Antofagasta de la Sierra - INAPL - Buenos Aires, Argentina.

(e-mail: carmille@filo.uba.ar)

(1) "Arqueología aplicada a reactivación de sistemas agrícolas prehispánicos en la Puna Argentina" (Directora general: Diana Rolandi, Director científico Arqueología: Daniel Olivera). Cuenta con el apoyo del CONICET (Programa PIP - 1997/99) y del Instituto Nacional de Antropología y pensamiento Latinoamericano (Secretaría de Cultura de la Nación)

BIBLIOGRAFIA

Bronitsky, G.
1986 The use of materials-science techniques in the study of pottery construction and use. En

Advances in archaeological method and theory, ed. M. B. Schiffer, 9 : 209 - 76. Orlando, Fla. : Academic Press.

Olivera, D.
1991 La ocupación Inka en la Puna Meridional Argentina: Departamento de Antofagasta de la Sierra, Catamarca. En: El Imperio Inka: Actualización y perspectivas por registros arqueológicos y etnohistóricos (Vol. II) (Ed. E. Berberián). COMECHINGONIA, Tomo Especial: 31 - 72. Cordoba.

Olivera, D; Escola, P; Reales, J; de Aguirre, M. J.; Pérez, S; Vigliani, S; Bisso, C; Cammino, S; Dellino, V.
1994 El asentamiento arqueológico del Bajo del Coypar: una explotación agrícola Belén - Inka en Antofagasta de la Sierra. En: Actas y Memorias del XI Congreso Nacional de Arqueología Argentina. Revista del Museo de Historia Natural de San Rafael. Mendoza. (en prensa)

Rice, P.
1987 Pottery Analysis: A sourcebook. The University of Chicago Press.

Rye, O.
1981 Pottery Technology: Principles and reconstruction. Washington, D. C.: Taraxacum.

Cerros del Coypar

Campos agrícolas prehispánicos ubicados al pie de los Cerros del Coypar. Al fondo, se observa la reutilización de los antiguos campos por los pobladores actuales. Sobre la ladera se ve el antiguo canal de riego, hoy abandonado.


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